Guía para familias latinoamericanas: cuánto cobra EE.UU. al heredar, qué activos alcanza y cómo se estructuran las familias.
El impuesto a la herencia en Estados Unidos (estate tax) se aplica a los extranjeros no residentes sobre sus activos ubicados en EE.UU., con una exención de solo US$60.000 y tasas que llegan al 40%. Para una familia latinoamericana con un departamento en Miami o acciones estadounidenses a nombre de una persona, eso puede significar que una parte importante del patrimonio se quede en EE.UU. antes de llegar a los hijos. Lo que decide cuánto se paga no es el activo, sino la forma en que se posee.
El estate tax es un impuesto federal sobre el patrimonio de una persona fallecida. Lo paga la sucesión, es decir, el conjunto de bienes del fallecido, antes de que los herederos reciban nada.
Se calcula sobre el valor de mercado de los activos a la fecha de muerte, no sobre el precio de compra. Se pueden restar deudas, gastos funerarios y gastos de administración, si están documentados.
La diferencia entre un estadounidense y un extranjero es enorme. Un ciudadano o residente tiene en 2026 una exención de US$15 millones. Un extranjero no residente tiene una exención efectiva de US$60.000, una cifra que no se ajusta por inflación.
El impuesto solo alcanza a los activos con "situs" en EE.UU., es decir, los que la ley considera ubicados en el país. Lo que está fuera de EE.UU. no entra en el cálculo estadounidense.
La regla de las acciones es la que más sorprende. Según la ley, las acciones de un extranjero se consideran ubicadas en EE.UU. solo si las emitió una sociedad estadounidense. Una cartera de acciones de Apple o Microsoft en una cuenta en Suiza sigue siendo un activo estadounidense para este impuesto.
Las participaciones en LLC (sociedades de responsabilidad limitada) y en sociedades de personas requieren análisis caso por caso. Es uno de los puntos que conviene definir con abogados antes de invertir, no después.
Una persona en Guayaquil compra un departamento en Miami a su nombre. Al fallecer, el departamento vale US$1.000.000 y no tiene deudas.
Según la tabla de tasas de la ley, el impuesto calculado sobre US$1.000.000 es de US$345.800. Se resta el crédito para no residentes, de US$13.000. El resultado: US$332.800 de impuesto, cerca de un tercio del valor del inmueble.
Por encima del millón, cada dólar adicional paga 40%. Un patrimonio estadounidense de US$3 millones a nombre de una persona puede dejar más de US$1,1 millones en impuestos. Es un cálculo simplificado: deudas, gastos y otros activos cambian el resultado.
Antes de hablar de cómo reducir el impuesto, hay que entender dónde se pierde el dinero.
El estate tax estadounidense no reemplaza los impuestos del país de origen. Se suma a ellos. Por eso la misma herencia puede tributar en dos lugares.
Para una familia mexicana, el estate tax puede ser el costo principal, porque en México la herencia no paga renta. Para una familia ecuatoriana o chilena, el riesgo es la superposición: dos impuestos sobre el mismo activo, sin tratado que los coordine.
La conclusión práctica es la misma en los cinco países. La estructura para EE.UU. se diseña junto con el abogado y el contador del país de origen, no por separado.
No hay una estructura correcta para todos. Cada una resuelve algo y complica otra cosa.
La pregunta no es cuál estructura es mejor. Es cuál encaja con lo que la familia posee, dónde vive cada heredero y cómo piensa salir de la inversión. Ampliamos el contexto en nuestras guías ¿Qué es un family office? y para inversionistas fuera de EE.UU.
Cuando reviso una oportunidad en Infinity⁹, la estructura fiscal y legal es la cuarta capa del análisis y la que casi nadie audita. Un deal puede tener el mejor operador y el mejor activo, y si está mal armado para el inversionista internacional, el resultado no llega completo a la familia.
Lo que casi nadie cuenta cuando presenta una inversión es esto: si un inversionista latino fallece con activos estadounidenses a su nombre y sin estructura, el gobierno de EE.UU. puede quedarse con hasta el 40% antes de que llegue a sus hijos. Es real y es legal.
Lo he visto también del otro lado. He visto fortunas desaparecer no por un colapso de mercado, sino por una cena familiar: un testamento ambiguo, un heredero que quiere probar suerte, ninguna regla escrita. No heredamos dinero: heredamos decisiones.
Tres lecciones que aplico en A9 Family Office, el family office de mi familia:
Una pregunta resume todo, y conviene hacerla antes de cualquier inversión en EE.UU.: ¿qué pasa con esta posición si fallezco mañana?
Un extranjero no residente paga estate tax sobre sus activos situados en EE.UU. por encima de una exención efectiva de US$60.000. Las tasas son progresivas y llegan a 40% sobre la parte que supera US$1 millón.
Sí, si la casa está a su nombre. Los inmuebles en EE.UU. son activos estadounidenses para el estate tax, sin importar dónde viva el dueño ni dónde vivan los herederos.
Sí, si son acciones de empresas estadounidenses. La ley considera ubicadas en EE.UU. las acciones emitidas por sociedades estadounidenses, aunque la cuenta esté en otro país.
No. EE.UU. tiene tratados de impuesto a la herencia con 15 países, ninguno latinoamericano. Por eso una familia de México, Colombia, Chile, Argentina o Ecuador no cuenta con esa protección.
El Formulario 706-NA vence 9 meses después del fallecimiento, salvo que se pida una extensión. El IRS emite el certificado de transferencia solo cuando el impuesto fue pagado o garantizado.
El seguro de vida sobre la vida de un extranjero no residente no se considera activo estadounidense para este impuesto. Por eso muchas familias lo usan para dar liquidez a los herederos.
¿Su familia tiene activos en EE.UU. y quiere revisar cómo están estructurados? Solicite una conversación privada en infinity9.com/request-private-briefing.
Este contenido es educativo y no constituye asesoría legal, fiscal ni de inversión, ni una oferta de valores. Las cifras citadas corresponden a la normativa vigente en 2026 y pueden cambiar. Cada familia debe consultar a sus propios asesores en EE.UU. y en su país.
Ahmad Ashrafi is Founder and CEO of Infinity⁹ in Miami and Chief Investment Officer of A9 Family Office. Since 2012 he has managed capital for Latin American families, today more than 75 families across 10 countries. He studied at Babson College, with specializations at Harvard in family office wealth management and at MIT in real estate investment, and is a member of the Forbes Finance Council.
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